Año 1984, yo cargaba con escasos 10 años y se acercaba Julio, época de vacaciones estudiantiles para ese entonces. Entonces Norma (una amiga de mi vieja), cuyo sobrino Sebastián estaba por cumplir años, en un acto de arrebato,

Ingenio Ledesma

Ingenio Ledesma

decidió ir a visitarlo a Ledesma para compartir en ese momento con el ese momento. Tanto mi familia como Norma advirtieron que yo ya tenia edad suficiente como para acompañar a Norma en esa travesía que duraría solamente una semana.

Yo pensaba, está bastante bien, una semana en Jujuy, con posibilidades de ir a Salta, ya que íbamos a contar con auto, recorrer un poco, y ver de qué se trata todo eso. Llega el día de la salida, y esa fue la primera vez que me subí a un avión, un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas al cual ni si quiera estaba temeroso cuando me subí, para mi en ese momento era lo mismo un avión, un barco, un trineo, lo que sea, convengamos que a los 10 años uno no tiene tanto criterio ni miedos para esas cosas.

El cumpleaños de Sebastián era el 19 de Julio, un gran evento, venían personas de otros lados, venían familiares y amigos de pueblos aledaños y se hacia en un amplio garaje que ellos tenían. Yo convengamos no había armado mi valija de viaje sino mi vieja en ese momento, recuerden que yo cargaba con 10 años, y encontré algo parecido a un Jogging, los cuales estaban extremadamente de moda en esos momentos, todos los chicos de esa edad, si no tenían un jogging eran unos perdedores natos. Para los que no saben que es un jogging, les describo, era un pantalón de gimnasia con un buzo, haciendo juego y tenían diferentes motivos, colores texturas y sabores, yo en esa ocasión, me había vestido un bello jogging blanco, y en el momento de vestirlo le pregunto a Norma, Norma, ¿estas segura que esto es un jogging y no un pijama? Si, claro Dieguito, es un jogging esto, ¡que lindo que estas! Confiado, use el jogging todo el cumpleaños de Sebastián, pero quizás algún resquemor de resentimiento o que, lo primero que le pregunte a mi vieja cuando llegue a Capital, que era eso blanco, me confirmo, sin titubear un segundo, que era un pijama. Obviamente, esta pregunta se la hice delante de Norma y no perdí oportunidad de dejarla haciendo el ridículo adelante de todos. Luego, pasaba el tiempo, y la gente, clamaba por las fotos de Jujuy, y yo les decía… bueno, acá estoy yo, en el cumple de Sebastián, “luciendo un precioso pijama” con un tono mas que irónico. Derrochando sarcasmo, diría.

Humitas

Humitas

Como corolario del calor para mi agobiante, la gente que tenia Porteños en su casa, no perdía oportunidad de deleitarnos una y otra vez con comidas típicas, recuerdo una en particular, en donde comí Humita casera (desde ya que todo es casero, no existe el concepto de rotisería, y menos en esa época), así que imagínense comer humita casera, matacaballo con 30 grados de calor, era mas o menos como comer lava.
Lo que rescate y me llamo poderosamente la atención, aparte de las montañas y el paisaje completamente nuevo para mis ojos, fue la calidez de la gente con la que tratamos. Las personas eran increíblemente sociables, solidarias, con ganas de ayudarte, bondadosas, dadas y contemplativas. Cosa que en capital, jamás había visto.