La gente que me conoce, sabe que soy una persona amante del fútbol, fuera de mi fanatismo por Boca Jrs, me gusta el fútbol en sí. Puedo estar horas viendo fútbol, cualquier liga, no me importa. Dada mi condición de hincha natural de fútbol, desde ya que he tratado de ir a todos los estadios que pude. No tuve demasiada suerte, pero fueron momentos que disfruté muchísimo.

Mi primer estadio internacional fue la del Bayern Münich, en ese momento estaba con un Argentino que había conocido en Viena y estábamos viendo qué hacíamos, en uno de esos diálogos de planificación de viajes, él me dice: “Yo me voy a ir a Salzburg, me interesa todo lo de Mozart”. A lo que yo le contesté: “Sí, me encanta Mozart, pero me voy a la cancha a ver el Bayern”.

Esto fue en el año 2001 y en ese momento Internet no era lo fuerte que es hoy en día, así que decidí caminar y me crucé con una casa de deportes en la cual, había decidido comprar la camiseta del Bayern Münich. Entro al negocio y ante mi sorpresa, encontré una camiseta de Boca. Boca acababa de ganar la Intercontinental al Real Madrid y se ve que hicieron negocio. Tomé con mucho júbilo la camiseta de Boca y después otra del Bayern y me dirigí hacia la caja. Me pongo a hablar con el cajero y le pregunté si al día siguiente jugaba el Bayern y me confirmó que sí, desde ya que le pregunté sobre logística y entradas y me dio la información necesaria.

Esto era pleno invierno y me subí al Metro que me llevaba hasta la villa olímpica, ya que en ese momento ahí es donde jugaba el Bayern antes del nuevo estadio. Me llamó la atención que en el mismo vagón, viajaban hinchas del Bayern (vestidos con los colores hasta la médula) y también hinchas del Bochum, equipo contra el cual el Bayern jugaba. Llegamos sin el menor inconveniente y fui a las boleterías a buscar mi entrada. Como había llegado muy temprano, la boletería estaba cerrada, así que fui a dar una vuelta por toda la villa. La villa es hermosa, había grandes recuerdos de la olimpíada y aparte, tenía una visión espectacular del hermoso estadio.

Una vez abierta la boletería, conseguí mi entrada que había salido en ese momento ¡6 dólares!. Me senté en mi butaca y a esperar. Cabe aclarar que era Enero y hacía un frío terrible en ese momento, entonces busqué comprar alguna bebida

Old Bayern Münich Stadium

Old Bayern Münich Stadium

para matar un poco el frío. Fui hasta un puesto y pedí en inglés café. La gente no hablaba demasiado inglés, pero me dieron a entender que café no tenían, sin embargo, yo veía que había un expendio de una bebida en donde cada vez que la servían salía humo. Sabía que eso estaba caliente y necesitaba eso. En eso, un gentil caballero del otro lado del mostrador me dice que tienen “Vino tinto caliente”. Sabiendo que eso me iba a aniquilar en un santiamén, no dudé en pedirme un vaso. El vino me sirvió para esperar en mi butaquita el partido.

El partido fue genial, muy entretenido, ganó el Bayern por 3 a 2 al Bochum. Lo gracioso fue, que yo cuando miro los partidos de fútbol, suelo gritar cosas bien futboleras, como “cruzala”, “toda”, “marcalo”, “patea”, cosas que también grité estando en la cancha y los hinchas alemanes me miraban como si fuera de otro planeta. Y bue, por algo dicen que los latinos somos pasionales, viendo esa tribuna, lo pude comprobar.