Un espacio para pensar en viajes
Viajes por America
Comer por el mundo
Feb 24th
Un tiempo atrás, Andrew Zimmern, mencionó: “Si huele mal, está en la calle, y es de mal aspecto….hay que probarlo”.
Esta viene siendo una de mis premisas a la hora de hacer millas.
Parte de los mejores sabores que probé en los viajes, surgen de pequeños puestos callejeros, de cocinas rusticas, de lugares grasientos. No dejo de ir a lindos restaurantes, de probar comidas gourmet; pero algunos de los sabores mas ricos que retengo vienen de los lugares ya mencionados.
No puedo sacar de mi sentidos los puestos de cartagena, con sus frutas, sus dulces… El Resto popu de Sonsonate, donde la gallina se mataba y se cocinaba en el lugar… La feria de antigua, donde aquellas madres cocinaban con amor unas ricas arepas o empanadas… Los puestos de Bogota, donde el agua, el te eran bien sabrosos… Los pequeños puestos ruteros de Brasil, donde el caldo de cana con limao es irresistible.
En este caso particular, hablo de un resto perdido en la ruta, en un pueblo llamado Cacapaba do Sul (Casapaba do Sul). Un lugar peculiar, al lado del camino…comparable con algún resto del once, o peor.
Y que se come? preguntó alguno. Se come lo que traigan… Un churrasco que jamas harías en tu casa, con un huevo frito bien frito, ensalada, arroz blanco, papas, farofa bien rica, y una feijoada que habría que saber de donde sale el agua para poder saborearla mas.
Los sabores fueron ideales. Una felicidad en tu boca. El precio…justo y mejor.
Los restos gourmet o bien terminan haciendo, salvo comidas típicas, sabores que ciertamente pueden ser probados en cualquier parte del mundo sin importar donde uno este. Pero el sabor de esa comida cacera, la amabilidad de quien la hace y la sirve, el sabor, y creo yo, la intimidación del lugar, hacen de los lugares mencionados algo único.
Animate… que es lo peor que te puede pasar?
Aclaración: Este es mi primer post, de muchos que seguirán apareciendo, gracias a la invitación de diego a compartir este lugar. Nicolás.
Preferiría una rica Chapinero
Dec 16th
Hubo unos días de silencio, pero nuevamente acá al teclado escribiendo alguna otra historia. En este momento estoy en Bogotá y eso me impidió un poco tener chance de escribir, pero sin embargo, me da material para contar algunas cosas.
Polcho – Yo – El Chancho en The Pub
Este año es mi segunda vez en Bogotá, pero la primera no había tenido chance de hacer nada. Todavía no hay mucho que haya recorrido, pero sí hay más chances esta vez. Igualmente no he perdido el tiempo y he visitado la Zona T, la cual está atestada de comercios, bares y restaurantes. Está ahora iluminada por los motivos navideños y la verdad es que le ponen mucho empeño a la decoración de la ciudad. No solamente la Zona T está decoradísima, sino que el resto tambien. Hay muchas luces y motivos navideños por todos lados uno los mire. En esa misma Zona T, siempre vamos aun Irish Pub que se llama simplemente “The Pub” el cual posee 3 barras y un buen sector al aire libre. A pesar que en Bogotá de noche está fresco, siempre ponen postes con calefacción para evitar el frío.
The Pub maneja tres cervezas que se llaman: Chapinero (Stout), Monserrate (Red), Candelaria (Lager). Estas cervezas
El Chancho y Polcho con sus jarros personalizados
son de elaboración Colombiana y las venden, obviamente tiradas y bien frías. Son cervezas que no tienen nada pero nada que envidiarle a las europeas. Para los habitués del lugar, pueden comprar su propio jarro (que es hermoso) y grabarle un nombre a la chapa de arriba que tapa el jarro. Dos de los chicos acá ya tienen su jarrito, cuando terminan de tomar, dejan el jarrito en el Pub, quienes los guardan en lockers para la próxima vez que vayas. Así mismo ocurre con las botellas, uno acá, puede comprar de a botella y luego las guardan en un locker, la pueden ir tomando en la cantidad de veces que lo deseen.
Habiendo ido al cielo de los Pubs (Inglaterra) debo confesar que The Pub ranquea MUY alto en mi imaginaria lista de pubs favoritos. A todos los que tienen la chance de venir a Bogotá, no dejen de tomar una rica Chapinero bien helada.
Tierras del Norte Argentino
Oct 31st
Año 1984, yo cargaba con escasos 10 años y se acercaba Julio, época de vacaciones estudiantiles para ese entonces. Entonces Norma (una amiga de mi vieja), cuyo sobrino Sebastián estaba por cumplir años, en un acto de arrebato,
Ingenio Ledesma
decidió ir a visitarlo a Ledesma para compartir en ese momento con el ese momento. Tanto mi familia como Norma advirtieron que yo ya tenia edad suficiente como para acompañar a Norma en esa travesía que duraría solamente una semana.
Yo pensaba, está bastante bien, una semana en Jujuy, con posibilidades de ir a Salta, ya que íbamos a contar con auto, recorrer un poco, y ver de qué se trata todo eso. Llega el día de la salida, y esa fue la primera vez que me subí a un avión, un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas al cual ni si quiera estaba temeroso cuando me subí, para mi en ese momento era lo mismo un avión, un barco, un trineo, lo que sea, convengamos que a los 10 años uno no tiene tanto criterio ni miedos para esas cosas.
El cumpleaños de Sebastián era el 19 de Julio, un gran evento, venían personas de otros lados, venían familiares y amigos de pueblos aledaños y se hacia en un amplio garaje que ellos tenían. Yo convengamos no había armado mi valija de viaje sino mi vieja en ese momento, recuerden que yo cargaba con 10 años, y encontré algo parecido a un Jogging, los cuales estaban extremadamente de moda en esos momentos, todos los chicos de esa edad, si no tenían un jogging eran unos perdedores natos. Para los que no saben que es un jogging, les describo, era un pantalón de gimnasia con un buzo, haciendo juego y tenían diferentes motivos, colores texturas y sabores, yo en esa ocasión, me había vestido un bello jogging blanco, y en el momento de vestirlo le pregunto a Norma, Norma, ¿estas segura que esto es un jogging y no un pijama? Si, claro Dieguito, es un jogging esto, ¡que lindo que estas! Confiado, use el jogging todo el cumpleaños de Sebastián, pero quizás algún resquemor de resentimiento o que, lo primero que le pregunte a mi vieja cuando llegue a Capital, que era eso blanco, me confirmo, sin titubear un segundo, que era un pijama. Obviamente, esta pregunta se la hice delante de Norma y no perdí oportunidad de dejarla haciendo el ridículo adelante de todos. Luego, pasaba el tiempo, y la gente, clamaba por las fotos de Jujuy, y yo les decía… bueno, acá estoy yo, en el cumple de Sebastián, “luciendo un precioso pijama” con un tono mas que irónico. Derrochando sarcasmo, diría.
Humitas
Como corolario del calor para mi agobiante, la gente que tenia Porteños en su casa, no perdía oportunidad de deleitarnos una y otra vez con comidas típicas, recuerdo una en particular, en donde comí Humita casera (desde ya que todo es casero, no existe el concepto de rotisería, y menos en esa época), así que imagínense comer humita casera, matacaballo con 30 grados de calor, era mas o menos como comer lava.
Lo que rescate y me llamo poderosamente la atención, aparte de las montañas y el paisaje completamente nuevo para mis ojos, fue la calidez de la gente con la que tratamos. Las personas eran increíblemente sociables, solidarias, con ganas de ayudarte, bondadosas, dadas y contemplativas. Cosa que en capital, jamás había visto.
La decadencia de las ciudades
Oct 13th
Vuelvo a escribir luego de varios meses y definitivamente lo que me inspira a escribir son los viajes. No hay otra cosa que saque lo mejor de mi que estar afuera y atravesar nuevas experiencias. Ni siquiera hace falta que me vaya lejos para obtener ese fuego interno que hace que tenga ganas de escribir.
Como muchos de otros fines de semana largo, vinimos a Mar del Plata para visitar al viejo de la Negra, que al vivir a 400km no lo vemos demasiado seguido. El viaje fue una tertulia ya que mi vieja y su amiga también tenían que venir para MDQ porque tenían una celebración a la cual insistieron que nosotros acudamos, pero ni lerdos ni perezosos no fuimos.
Luego de las cenas y charlas de turno salimos a recorrer nuevamente Mardel y la verdad sentí un vacío bastante fuerte al recorrer la zona céntrica. Yo he venido a Mardel infinidad de veces, estoy seguro que estoy arriba de las 30 veces que datan inclusive desde que soy muy pequeño. Fue siempre el destino favorito de mis padres y luego por mis propios medios he vuelto una y otra vez.
Tengo grandes recuerdos, como cuando iba con mis compañeros del secundario caminando hasta la calle Alem, cuando en ese momento era furor y todo el mundo estaba ahí, y pasábamos las noches enteras de un lado al otro simplemente pasándola bien. También recuerdo los momentos de Punta Mogotes, que siempre íbamos para esas playas por el hecho de tener más espacio.
Hoy decidimos ir a caminar por San Martin y por la parte de la rambla y la verdad, la palabra decadencia es la que mejor aplica. Los negocios de pulloveres fueron reemplazados por venta de ropa barata de bajísima calidad a modo de remate y feria persa, los tarjeteros de los boliches fueron reemplazados por gente carenciada, ya no están los lugares para sentarse a tomar un café, los teatros están cerrados y la juventud que siempre estaba presente ahora es reemplazada por familias numerosas y bulliciosas que se desplazan en masa.
Estos síntomas hicieron que queramos salir corriendo de la calle San Martín y fuimos a darle una chance a la rambla. Nos encontramos con un escenario casi tan desolador como en la San Martin. Los negocios que rodean el edificio del casino, todos cerrados, el olor a orina era espantoso, los espectáculos callejeros eran lamentables y casi que me daban vergüenza ajena, la feria artesanal que está en frente del hotel provincial también deja bastante que desear.
La ilusión de dar una vuelta fue hecha pedazos en los 20 minutos que duró la caminata. Nos volvimos al depto y pensando que a la tarde podríamos ir a Güemes a ver qué onda. Llegó la tarde, luego de una siesta y nos fuimos para Güemes. Un mundo de gente por las veredas tratando de comprar cosas y caminando de manera bastante desordenada. Güemes está bastante mejor, iluminado como se debe, buena oferta comercial, oferta gastronómica y color en las vidrieras. Estuvimos caminando hasta que se largó a llover y emprendimos el regreso. Misteriosamente, la caminata nos llevó de nuevo hasta la plaza Colón. Íbamos caminando en busca de la confitería Boston cuando pasamos por delante de los famosos “Tren de la Alegría” en donde se encuentran personas producidas con los disfraces de los personajes de turno. Hubo uno que me llamó mucho la atención y fue un Hombre Araña que tenía una panza de asado y vino terrible.
La palabra decadencia no me la puedo sacar de la cabeza. Reconozco que solamente sigo volviendo a Mardel porque mi suegro vive acá y no porque sea devoto de la ciudad. Espero que algún día esta hermosa ciudad vuelva a ser lo que en algún momento supo ser.
Mar de las Pampas – Post #?
Aug 9th
Volvimos a los orígenes, las cabañas Mapuche que nos parecen por escándalo las mejores, aunque obviamente, tienen su costo. Nos esperaron con el famoso “Canasto de Bienvenida” que es un canasto a pleno de leña el cual me dispuse a prender inmediatamente luego de llegados.
Yo debo haber sido Nerón en mis antepasados, el fuego me produce una paz y una tranquilidad que no lo produce nada más. Aparte, la noche re daba para fueguito, porque si bien no era frio congelante, estaba fresquito, diría unos pocos grados sobre cero.
Luego del fueguito, fuimos a morfar a Refugio Ona, lugar al cual ya habíamos ido la primera vez que vinimos a Mar de las Pampas y cenamos junto al fuego. La Negra pidió un lomo a las 3 pimientas y yo unas mollejas a no se que hongos. El comentario de la Negra fue “tiene mucha pimienta”; yo no estaba sorprendido ni de que tenga pimienta ni del comentario de la Negra … así que lo dejé pasar como si nada se hubiera dicho.
Morfamos relativamente rapidito y al sobre. Las camas acá miden 14 km y solamente dormimos 12 hs. ¡Que lindo que es dormir!
Posteando desde la foneta
May 8th
Aprobechando que mi nuevo chiche me permite blogear, mas el hecho de que estoy afuera, como no hacerlo.
La verdad es que todos me preguntan que tal bogota y sali entre poco y nada. Los lugares de joda son 2: la T y el parque de la 93. La T se llama asi solamente por la fisonomia de las calles, es una zona al re palo, lleno de lugares para ir y mucha mucha movida. Un par de veces fuimos a un Juan Valdez que es como un starbucks pero con feca colombiano, un manjar de mas esta decir
El otro dia decidimos ir a comer morfi regional y pasams por “las sopas de mama y los postres de la abuela” un lugar excelente en donde encontraremos solo omida tipica. Yo me pedi un mondongo a la np se que, in guiso recpntta violento que a la hora me habia tirado al piso de lo pesado que era. La verdad comimos muy bien, salimos pipones de ahi.
El sábado iremos de nuevo a probar la bandeja paisa que todos la recomiendan
Salud!
Estamos en Colombia de nuevo
Apr 29th
Cai en Bogotá el sábado pasado luego de un vuelo en Avianca que fue de 6 horas, pero como estaba tan destruido se me hizo muy largo. Llegue al aeropuerto y siguiendo las instrucciones de Nicoki, me tomé un taxi que me dejo en la puerta del derpa.
Entre al derpa y finalmente conocí a Polcho, con quien habíamos hablado en reiteradas ocasiones, pero no nos conocíamos las caras. Iba a ser un fin de semana difícil, había que hacer muchisimas cosas del proyecto.
Llegamos, fuimos a comer algo a un pub irlandes de la zona denominada T simplemente por la fisonomía de las calles. Volvimos al derpa y nos pusimos a laburar, eran las 3 de la tarde y le dimos como hasta las 9. Volvimos a ir al Pub.
El domingo nos levantamos a las 9 de la mañana y seguimos trabajando hasta las 12 de la noche. El lunes finalmente fui al cliente, conocí a quienes me habian dado durísimo durante una conference call tenida la semana pasada.
¿Que tal es Bogotá? no pude recorrer nada. Hoy es martes y estamos en la oficina de Globant a las 11:30 de la noche. Mañana hay entrega y está bravisimo.
Hoy tuve una serie de eventos poco afortunados, primero, fuimos de nuevo al cliente, tuvimos una reunión relativamente buena y de ahí me volví al derpa, porque desde el cliente no puedo trabajar. Llego al derpa y a los 10 minutos toca timbre el tipo de seguridad diciendo que vienen a cortarnos la luz debido a que no se realizó el pago en término. Lo tratamos de aguantar para que nos deje 10 minutos y no lo hizo. Cortó la luz y se fue.
En bolas y a los gritos, sin poder laburar, me voy a un bar que me dijeron que tenía wifi, efectivamente, tenía wifi, pero no andaba. Me quedé un tiempo viendo si me podía conectar a esa wifi o a otra y no hubo suerte. Decido llamar a un flaco de acá que tiene la dirección de la oficina de Globant y me trepo un taxi de manera inmediata y voy. Este pibe por suerte pudo llamar y avisar que iba, ya que sin eso, ni me abrian.
Llego a la oficina y me encuentro con que el adaptador que tengo para ficha colombiana (igual a la yankee) no funca, en ralidad, funca a veces, hace falso contacto, media hora tratando de hacerlo andar hasta que finalmente andubo.
Seguimos en la oficina ya que en el derpa todavía no hay luz y nos espera una fuerte noche a base de café colombiano y pruebas de la aplicación.
Dicen que cada uno tiene lo que merece … que habré hecho yo ..
Meia Volta
Nov 28th
Uno de los paseos que se puede hacer en Ilha Grande es la media vuelta a la isla, las agencias de turismo te muestran fotos para cebarte y hacerte decidir por hacerla, pero no conforme con eso, nosotros recibimos un discurso de venta que fue de lo mejor que escuché desde que estoy en Brasil. Este pibe Pablo nos dice “Está bueno, porque la lancha para en un lugar en donde hay un helicóptero hundido, en donde viajaban 7 personas y nunca se encontraron los cuerpos. Nosotros siempre tenemos la esperanza que en las excursiones encontremos alguno”. La excursión requiere que haya un mínimo de suscriptos y el medio de locomoción es un botecito pequeño pero de buena velocidad que te changa hasta ciertos puntos clave de la isla. Nosotros teníamos pagada la excursión Lagoa Azul, lugar que estaba incluido en este trayecto, pero agregando unos reales más, teníamos la Media Vuelta, así que como la mañana increíblemente estaba linda, decidimos embarcarnos. En la lanchita aparte de nosotros, venían dos gallegas y una pareja brazuca, el flaco era un gorilón infernal, un oso, gigante mal, ¡pobre espalda de la flaca!
El trayecto arrancó sin atenuantes, primero para salir de la bahía de Abraaxo fue tranquilito, después cuando vio que el mar estaba calmado, el flaco quita a fondo y a los pedos. Ya no me gustaba tanto el viajecito porque rebotaba como zapallo en carro y veía que las cosas pasaban a buena velocidad. Fuera de eso, llegamos a nuestro primer destino que fue Lagoa Verde en donde pudimos hacer snorkeling con un equipo que nos habían prestado en la agencia. No va a ser un antes y un después en mi vida el snorkeling ese, pero estaba lindo, el lugar tenía muchos peces y se podía nadar alrededor de ellos. A partir del mediodía, como no podía ser de otra forma, se empezó a nublar mal, y ya el calorcito que daba el sol matinal iba paulatinamente desapareciendo, entonces, cuando la lanchita salpicaba, ya dejaba de gustarte porque te daba frío en vez de refrescarte. Tal fue así que en el momento en que pasábamos por la zona del helicóptero hundido ni paramos porque nadie se iba a tirar al agua a verlo.
Fuimos para Lagoa Azul, en donde repetimos sistema, hicimos snorkeling y nadamos un poco. Cuando Gorilón se tiraba al agua decía “Esta Geeelaaaadaaaa” y yo pensaba, si ese tipo que fácil debe tener una piel de 5 cm de grosor, más otros 10 cm de pelos siente frío, yo que si bien estoy gordito, cuando me tire hago la gran Walt Disney y me quedo ahí. Junté valor y tomé una bravía decisión, me arrojé al vacío cayendo en el agua. Efectivamente, estaba helada, pero nadando un poco ya te acostumbrabas. Luego de la Lagoa Verde fuimos a almorzar a un restaurant que estaba en el medio de la playa, en donde comimos rabas y fritas, bien livianito, para seguir con el día.
Los brasileros tienen un problema con el frito, cada cosa que uno pide frito, pareciera que está freído con Bardhal o con algo así porque cae ultra pesado, el hígado se quiere ir corriendo después de unas cosas fritas. Acá es todo frito y todo lo que pedís inexorablemente viene con papas fritas y arroz. Luego de comer, caminamos un poco por la playa y emprendimos el regreso. Todo indicaba que el regreso iba a ser igual que la ida, pero no, el clima había cambiado y había un oleaje infernal y ya la lanchita dejaba de ser divertida para ser el Titanic. Agarraba las olas y golpeaba el casco contra el mar, salpicando un montón y ya estando sin rastros del sol, hacía un frío importante. Las gallegas que venían en el fondo de la lancha estaban completamente empapadas y con piel de pollo a más no poder. El oleaje se ponía cada vez peor y hubo que re estibar la lancha para que los golpes que daba el casco contra el mar no produzcan roturas, porque ahí sí, estábamos jugados. La cara de la Negra estaba entre terror y horror, no me di cuenta bien cual era, pero definitivamente no la estaba pasando bien. Por suerte, llegamos sanos y salvos y me tiré al piso a besar el muelle cuando llegué, la verdad que la lanchita con un día picado ni da.
La excursión es muy linda, pero nuevamente, depende horrores del clima, está visto que cuando había sol, la pasamos muy bien y cuando se complicó el clima, ya no nos gustó ni mierda.
Paraty
Nov 28th
Es casi inevitable que cuando uno dice que va de vacaciones a Paraty, no le hagan el chiste de si ya fue a la isla de Caras o al santuario de Susana de la revista Gente. No obstante y siguiendo consejos de personas que ya habían visitado el lugar, nos aventuramos a llegar a este paraje. El traslado entre Ilha Grande y Paraty no lo teníamos incluido así que, había que empezar a preguntar cómo llegar de un lugar al otro. Hablamos nuevamente con Pablo, quien nos dijo que si él nos proveía el traslado nos tenía que romper el orto ya que tenía que poner un auto para nosotros solos, pero que nos iba a explicar cómo llegar por medios de trasporte locales. Nos teníamos que tomar nuevamente la barcaza de la muerte que nos llevaría para Angra dos Reis y que luego, al toque del muelle, había un bondi de línea que iba directo para Paraty. Llegamos a la zona de los bondis y había 300 paradas de colectivos y un mundo de gente, con lo cual encontrar donde ir fue un poco más costoso; luego de preguntar llegamos a la parada del bondi.
El bondi era un bondi de línea común y el trayecto era de 1:50 hs, es casi como tomarse el 15 en Carrefour San Lorenzo y bajarse en Unicenter, la única diferencia es que había algo así como 100 km de distancia. Por suerte el bondi tenía lugar para poner las valijas, así que si bien los asientos eran durísimos, no viajamos apiñados con el equipaje. A los 10 minutos del recorrido, nos dimos cuenta que era recontra lechero, bah, en realidad no lechero, sino que tenía paradas muy regulares y que aparte, gente que subía y bajaba en todas ellas.
Paraty tiene un casco colonial bastante antiguo, más o menos de fines del siglo XVIII cuyas calles me hacen acordar a las de Colonia – Uruguay, un empedrado sumamente rústico y desnivelado que hace que el tránsito sea bastante complejo. En todo el casco histórico, el acceso de autos está prohibido, con lo cual, el taxi que nos tomamos desde la terminal de ómnibus hasta la posada no iba a tener destino exacto, sino cercano, ya que, lógicamente, la posada está en el medio del casco histórico. El tachero hijo de puta, nos dejó lo más lejos posible y tuvimos que changar las valijas casi a mano ya que el empedrado poco piadoso hacía muy trunco el andar de las rueditas de las valijas. Hacía un poco de calor y estábamos cansados del viaje en barcaza de la muerte + bondi, así que deseábamos llegar a la posada. Finalmente llegamos.
La Luna de Miel tuvo un antes y un después de pisar esta posada (en la cual ahora me encuentro escribiendo). Cuando llegás, gentilmente te dicen que te saques los zapatos/zapatillas lo que sea que estás usando y que ellos te proveen de un par de olhotas caseras que van a permitir tu andar dentro del hotel. Las opciones eran, las ojotas caseras de mimbre o descalzo. ¡Ni lo pensé! Descalzo será. Entramos a la posada y tiene una gran galería en donde se pueden identificar distintas ambientaciones y decoraciones, un lugar ultra escenográfico con mucho olor a incienso, pero bien, sin saturar, velas y adornos de todo tipo. Cada sector podías mirarlo 25 minutos y encontrar cada vez más detalles, cada adorno estaba puesto con exactitud, en el lugar indicado y uno sentía que mover algo 10 cm era arruinar la decoración. Llegamos a la pieza, que obviamente seguía con la misma fisonomía, la pieza muy decorada, con varios cuadros, unas toallas que daban ganas de darle besos y dos batas. Había más incienso en las habitaciones, pero nada invasivo, solamente para evitar que uno entre y tenga ese olor a pata característico. La habitación es chiquita, pero tiene un balconcito que tiene vista al mar y a los morros que no tiene puntaje, en el balconcito, tiene una hamaca paraguaya que es exactamente donde estoy en este momento tipeando. Esta posada trasmite una paz infernal y la decoración de cada rincón hace que uno se sienta muy a gusto en ella y que inclusive tengas ganas de estar ahí.
Luego de beber una caipirinha que nos dieron de bienvenida, nos dispusimos a caminar por el casco histórico. Las calles son complicadas de transitar, hay que tener mucho cuidado con las piedras ya que en un momento de distracción, te podés llevar un esguince de regalo y honestamente, no lo veo como muy copado. El casco es muy pintoresco, tiene muchos colores vivos en las puertas, aunque predominan el blanco, azul y amarillo. Hay faroles muy antiguos colgando de los tejados que hacen juego con los balcones del tipo francés que predomina en las casas. Al caminar nos dimos cuenta que Paraty era una ciudad muy bohemia, está repleto de atelieres de distintos artistas y que no solamente la posada estaba decorada, sino cada local de venta también tenía mucho trabajo en decoración. Por otro lado, había varios locales en donde se vendían fundas de almohadones, cubre sillones, cubre camas, y todo tipo de adorno que uno pueda necesitar en su casa.
Paraty es un lugar en donde llegás y te agarra desesperación por sacar fotos y tratar de capturar esa magia que te trasmite en cada centímetro del lugar, ese momento eléctrico me lo produjeron pocos lugares y está bueno seguir viajando y que siga pasando. Sin lugar a dudas, es un lugar para Luna de Miel en el cual uno puede descansar, estar a gusto con lo que ve, recorrer, comer y hacer excursiones de todo tipo.