Viajes por Argentina

Tierras del Norte Argentino

Año 1984, yo cargaba con escasos 10 años y se acercaba Julio, época de vacaciones estudiantiles para ese entonces. Entonces Norma (una amiga de mi vieja), cuyo sobrino Sebastián estaba por cumplir años, en un acto de arrebato,

Ingenio Ledesma

Ingenio Ledesma

decidió ir a visitarlo a Ledesma para compartir en ese momento con el ese momento. Tanto mi familia como Norma advirtieron que yo ya tenia edad suficiente como para acompañar a Norma en esa travesía que duraría solamente una semana.

Yo pensaba, está bastante bien, una semana en Jujuy, con posibilidades de ir a Salta, ya que íbamos a contar con auto, recorrer un poco, y ver de qué se trata todo eso. Llega el día de la salida, y esa fue la primera vez que me subí a un avión, un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas al cual ni si quiera estaba temeroso cuando me subí, para mi en ese momento era lo mismo un avión, un barco, un trineo, lo que sea, convengamos que a los 10 años uno no tiene tanto criterio ni miedos para esas cosas.

El cumpleaños de Sebastián era el 19 de Julio, un gran evento, venían personas de otros lados, venían familiares y amigos de pueblos aledaños y se hacia en un amplio garaje que ellos tenían. Yo convengamos no había armado mi valija de viaje sino mi vieja en ese momento, recuerden que yo cargaba con 10 años, y encontré algo parecido a un Jogging, los cuales estaban extremadamente de moda en esos momentos, todos los chicos de esa edad, si no tenían un jogging eran unos perdedores natos. Para los que no saben que es un jogging, les describo, era un pantalón de gimnasia con un buzo, haciendo juego y tenían diferentes motivos, colores texturas y sabores, yo en esa ocasión, me había vestido un bello jogging blanco, y en el momento de vestirlo le pregunto a Norma, Norma, ¿estas segura que esto es un jogging y no un pijama? Si, claro Dieguito, es un jogging esto, ¡que lindo que estas! Confiado, use el jogging todo el cumpleaños de Sebastián, pero quizás algún resquemor de resentimiento o que, lo primero que le pregunte a mi vieja cuando llegue a Capital, que era eso blanco, me confirmo, sin titubear un segundo, que era un pijama. Obviamente, esta pregunta se la hice delante de Norma y no perdí oportunidad de dejarla haciendo el ridículo adelante de todos. Luego, pasaba el tiempo, y la gente, clamaba por las fotos de Jujuy, y yo les decía… bueno, acá estoy yo, en el cumple de Sebastián, “luciendo un precioso pijama” con un tono mas que irónico. Derrochando sarcasmo, diría.

Humitas

Humitas

Como corolario del calor para mi agobiante, la gente que tenia Porteños en su casa, no perdía oportunidad de deleitarnos una y otra vez con comidas típicas, recuerdo una en particular, en donde comí Humita casera (desde ya que todo es casero, no existe el concepto de rotisería, y menos en esa época), así que imagínense comer humita casera, matacaballo con 30 grados de calor, era mas o menos como comer lava.
Lo que rescate y me llamo poderosamente la atención, aparte de las montañas y el paisaje completamente nuevo para mis ojos, fue la calidez de la gente con la que tratamos. Las personas eran increíblemente sociables, solidarias, con ganas de ayudarte, bondadosas, dadas y contemplativas. Cosa que en capital, jamás había visto.

La decadencia de las ciudades

Vuelvo a escribir luego de varios meses y definitivamente lo que me inspira a escribir son los viajes. No hay otra cosa que saque lo mejor de mi que estar afuera y atravesar nuevas experiencias. Ni siquiera hace falta que me vaya lejos para obtener ese fuego interno que hace que tenga ganas de escribir.

Como muchos de otros fines de semana largo, vinimos a Mar del Plata para visitar al viejo de la Negra, que al vivir a 400km no lo vemos demasiado seguido. El viaje fue una tertulia ya que mi vieja y su amiga también tenían que venir para MDQ porque tenían una celebración a la cual insistieron que nosotros acudamos, pero ni lerdos ni perezosos no fuimos.

Luego de las cenas y charlas de turno salimos a recorrer nuevamente Mardel y la verdad sentí un vacío bastante fuerte al recorrer la zona céntrica. Yo he venido a Mardel infinidad de veces, estoy seguro que estoy arriba de las 30 veces que datan inclusive desde que soy muy pequeño. Fue siempre el destino favorito de mis padres y luego por mis propios medios he vuelto una y otra vez.

Tengo grandes recuerdos, como cuando iba con mis compañeros del secundario caminando hasta la calle Alem, cuando en ese momento era furor y todo el mundo estaba ahí, y pasábamos las noches enteras de un lado al otro simplemente pasándola bien. También recuerdo los momentos de Punta Mogotes, que siempre íbamos para esas playas por el hecho de tener más espacio.

Hoy decidimos ir a caminar por San Martin y por la parte de la rambla y la verdad, la palabra decadencia es la que mejor aplica. Los negocios de pulloveres fueron reemplazados por venta de ropa barata de bajísima calidad a modo de remate y feria persa, los tarjeteros de los boliches fueron reemplazados por gente carenciada, ya no están los lugares para sentarse a tomar un café, los teatros están cerrados y la juventud que siempre estaba presente ahora es reemplazada por familias numerosas y bulliciosas que se desplazan en masa.

Estos síntomas hicieron que queramos salir corriendo de la calle San Martín y fuimos a darle una chance a la rambla. Nos encontramos con un escenario casi tan desolador como en la San Martin. Los negocios que rodean el edificio del casino, todos cerrados, el olor a orina era espantoso, los espectáculos callejeros eran lamentables y casi que me daban vergüenza ajena, la feria artesanal que está en frente del hotel provincial también deja bastante que desear.

La ilusión de dar una vuelta fue hecha pedazos en los 20 minutos que duró la caminata. Nos volvimos al depto y pensando que a la tarde podríamos ir a Güemes a ver qué onda. Llegó la tarde, luego de una siesta y nos fuimos para Güemes. Un mundo de gente por las veredas tratando de comprar cosas y caminando de manera bastante desordenada. Güemes está bastante mejor, iluminado como se debe, buena oferta comercial, oferta gastronómica y color en las vidrieras. Estuvimos caminando hasta que se largó a llover y emprendimos el regreso. Misteriosamente, la caminata nos llevó de nuevo hasta la plaza Colón. Íbamos caminando en busca de la confitería Boston cuando pasamos por delante de los famosos “Tren de la Alegría” en donde se encuentran personas producidas con los disfraces de los personajes de turno. Hubo uno que me llamó mucho la atención y fue un Hombre Araña que tenía una panza de asado y vino terrible.

La palabra decadencia no me la puedo sacar de la cabeza. Reconozco que solamente sigo volviendo a Mardel porque mi suegro vive acá y no porque sea devoto de la ciudad. Espero que algún día esta hermosa ciudad vuelva a ser lo que en algún momento supo ser.

Mar de las Pampas – Post #?

Ya perdí la cuenta las veces que he escrito sobre Mar de las Pampas, pero la verdad es imposible cansarse de hacerlo. Luego de 4 meses al ultra palo en el laburo en donde la palabra “descansar” era algo que ya había perdido significado, pudimos hacer un pequeño parate y pirar 4 días a Mar de las Pampas. Recién llegamos ayer a la noche pero ya me siento renovado.

Volvimos a los orígenes, las cabañas Mapuche que nos parecen por escándalo las mejores, aunque obviamente, tienen su costo. Nos esperaron con el famoso “Canasto de Bienvenida” que es un canasto a pleno de leña el cual me dispuse a prender inmediatamente luego de llegados.

Yo debo haber sido Nerón en mis antepasados, el fuego me produce una paz y una tranquilidad que no lo produce nada más. Aparte, la noche re daba para fueguito, porque si bien no era frio congelante, estaba fresquito, diría unos pocos grados sobre cero.

Luego del fueguito, fuimos a morfar a Refugio Ona, lugar al cual ya habíamos ido la primera vez que vinimos a Mar de las Pampas y cenamos junto al fuego. La Negra pidió un lomo a las 3 pimientas y yo unas mollejas a no se que hongos. El comentario de la Negra fue “tiene mucha pimienta”; yo no estaba sorprendido ni de que tenga pimienta ni del comentario de la Negra … así que lo dejé pasar como si nada se hubiera dicho.

Morfamos relativamente rapidito y al sobre. Las camas acá miden 14 km y solamente dormimos 12 hs. ¡Que lindo que es dormir!

Mar Azul

Hace un par de semanas, con la Negra y con una pareja amiga, nos fuimos a clavar el fin de semana a Mar Azul, para quienes no tienen idea de dónde queda, es a un par de kilómetros pasando Mar de las Pampas. Todavía no está tan atestado de construcciones y el precio del alojamiento es bastante más barato, casi la mitad, diría. Eso sí, no tenés nada ahí y debés movilizarte para Mar de las Pampas para aunque sea tener un almacén.

La idea surgió de un día para el otro y casi no hubo planeamiento, llegamos un vieres a eso de las 12 de la noche, bastante cansados de toda la semana y de haber viajado unos cuantos kilómetros hacia ahí. Llegamos y nos pusimos en contacto con el dueño de la cabaña, quien vino y nos proporcionó las llaves de las mismas. Las cabañas estaban bien, tenían lo necesario aunque era un poco frías. Las piezas tenían su propio radiador, pero no eran demasiado potentes, entonces hubo que taparse con todo lo que teníamos a mano.

A la mañana siguiente, lo que sería sábado a la mañana, me levanté con todas las intenciones de hacer un fueguito, yo como buen piromaníaco siempre ansío llegar a esos destinos para poder armar un fuego. Resulta que, empiezo a escrudiñar con qué elementos contaba para el fueguito y me doy cuenta que inicialmente, no tenía ni fósforos ni papel. Iba a ser complicado prender un tronco de leña.

Como no me importaba nada, y quería prender el fuego, di una segunda mirada entendiendo mejor el panorama. El calefón estaba prendido, entonces con un poco de papel higiénico, pude prender dos hornallas (ya eso era bueno para empezar con el calorcito), luego, en la mesa, había un centro de mesa el cual contaba con 3 piñas. No lo dudé, las sacrifiqué. Sigo mirando y resulta que había una revista del cable. ¿Cuando miro tele yo? Nunca. Entonces, ya tengo papel. Salí por alrededor de la cabaña y conseguí algunos tronquitos para poder seguir encendiendo el fuego, pero finalmente, con todos esos elementos, pude prenderlo. ¡Me sentía Robinson Crusoe!

El sábado ya sea para almorzar como para cenar, fuimos a comer a Amorinda, un increible restaurant de pastas caseras y que por suerte puedo comer todo sin sal. Nos trataron bárbaro, buen vino, champagne y tambien una deliciosa entrada bien tana que es para chuparse los dedos.

Luego de almorzar nos equipamos un poco mejor con diarios, fósforos y quebracho para poder mantener mejor el calor de las casas. Aparte, había llovido hace poco y eso hacía que el frio sea mayor, invlusive, había muchísimo barro en las calles y cuando nos trasladábamos con el auto, parecía un rally. Durante el finde no llovió y eso hizo que las calles se secaran un poco, ¡aunque el auto quedó notablemente marcado por las falencias del terreno!

Mar Azul es ideal para descansar, hacerse un fueguito y relajarse. Las cabañas tenían parrillas pero con el ofri que hacía no daba para hacer asado. Quizas una visita a fines de invierno, no esté tan frio, de para fueguito y al mismo tiempo para asado.

Update de por donde he andando

Los avatares de un viajero en un país con crisis

Fin de semana largo nuevamente se acerca y no da lugar a dudas. Seleccionamos un destino y nos vamos a descansar por ahí. El clima venía tenso, porque en toda la Argentina se vivían los problemas por el campo y había no solamente piquetes en todas las rutas, sino que a eso, se le agregaba la falta de combustible, con lo que elegir un destino por un medio terrestre era casi un suicidio.

Obviamente elegimos un destino en Argentina y el medio de transporte terrestre, así ya íbamos disfrutando de la adrenalina de antemano. Esta vez, el lugar fue Merlo, San Luis. Muchos se preguntarán por qué elegimos ese destino y la respuesta es muy simple: porque nos pintó. Muchas veces había escuchado que Merlo era re lindo, que Merlo tal cosa, que Merlo tal otra, entonces para no vivir con esa intriga, lo mejor fue ir y verlo con mis propios ojos.

Por medio de Globers nuevamente sacamos todo el paquete que incluía bondi, traslado de la estación de bondis al hotel, y obviamente el hotel. El viaje en bondi lo arrancamos con bastante preocupación por el tema de los piquetes, pero antes de viajar, tuve la precaución de clavarme las pildoritas locas que compré en Heathrow que son para dormir y misteriosamente, lo siguiente que recuerdo es a la negra dándome codazos para que me despierte en Merlo. Llegamos bastante temprano, tipo 8 de la mañana y nos fuimos para el hotel. El hotel, llamado Valle del Sol, tenía una estructura edilicia muy prolija, aunque no nos dejamos guiar por la primera impresión. La habitación todavía estaba ocupada así que recibimos la orden de salir a boludear por ahí hasta que las liberen. Nos fuimos a desayunar por ahí, a un barcito chiquito llamado Tula’s que estaba a unas 3 cuadras del hotel. Luego de desayunar virulentamente nos fuimos a recorrer un poco las calles de Merlo. Yo desde ya estaba munido de mi cámara de fotos así que no necesitaba más.

Paremos con las mentiras: Merlo es una ciudad extremadamente chiquita, que tiene una plaza, que sería el casco, en donde tenés la iglesia, la municipalidad y el banco y no tiene nada más. Hay algunos restaurantes interesantes, mucho boliche de artesanía y cosa regional y por supuesto algunas casa de turismos dedicados a las excursiones. Tiene las sierras de los comechingones que es la “medianera” entre San Luis y Córdoba, desde ya que las sierras le dan un toque magnífico, pero la “belleza de Merlo” claramente no está en Merlo.

Volvimos al hotel, en donde finalmente nos dieron la pieza y nos fuimos a descansar. La pieza estaba bien, tenía una cama matrimonial y una cama más chica de una plaza. El colchón de la cama matrimonial, parecía que había sido usado durante años, tenía como dos valles y una montaña en el medio lo que producía que uno se acostara y tomara posición con la fuerza de gravedad. La verdad, es que un hotel tiene que invertir en colchones, si los huéspedes están cansados y no pueden descansar en el hotel, entonces el hotel deja de tener sentido, el pasajero se lima y al hotel se le pudre todo.

Luego de dormir, dijimos, vamos a ver una agencia de turismo, vamos a ver qué onda las excursiones porque en esa hora que caminamos por Merlo ya la habíamos recorrido entera.

Porteños de buena ley, no aprendemos más. Salimos a eso de las 13:00 y estaba obviamente todo cerrado. Nos cayó la ficha, están durmiendo la siesta. Era nuevamente esperar a tipo las 17:00 para que aparezcan los negocios abiertos nuevamente. Comimos opíparamente en un restauran que hacía comidas típicas y la verdad buen precio. Volvimos al hotel a seguir durmiendo. Parte del objetivo del viaje era poder dormir todo lo que no dormíamos en Buenos Aires los fines de semana. Luego a la tarde, cuando estaba todo nuevamente abierto, fuimos a la agencia de turismo que nos habían recomendado en el hotel, y nos encontramos con la sorpresa que no se hacía casi ningún excursión debido a la falta de combustible y aparte, porque Merlo había tenido mu
y pocas visitas cuando en realidad esperaban muchas. Seguimos recorriendo y nos metimos en otra que nos ofrecieron dos excursiones de día entero, una era Las Quijadas y la otra era una travesía en una 4×4 a ver una cascada que incluía treking. La de Las Quijadas era ir a ver formaciones rocosas que se dan por la erosión y el paso del tiempo, como en Salta habíamos visto de eso para el campeonato, y aparte en Bariloche nos habíamos quedado con ganas de la excursión 4×4, nos decidimos por esa. Luego de algunas idas y vueltas, la persona de la agencia, pudo encontrar al guía al cual conoceremos como Tony.

Al día siguiente Tony nos pasa a buscar en su 4×4 que realmente desconozco que marca era (foto) y arrancamos la travesía. Estaba genial porque en la excursión éramos la Negra, Tony y yo. Tony era un lugareño, nacido en Merlo y criado ahí, había inclusive estudiado ahí y lo mejor es que se había criado en las sierras, o sea, teníamos a alguien con todo el dato que nosotros podríamos llegar a necesitar. Tony era un tipo de 39 años bien llevados que se notaba que disfrutaba de poder compartir momentos con sus pasajeros de su 4×4. Estaba particularmente contento porque en esa excursión por lo general no se llena de turistas hincha pelotas, ya que por lo general, la gente joven se dedica más a disfrutar que a joder.

Empezamos la trepada de la sierra y Tony era muy prudente al volante y nos dio seguridad de inmediato, lo cual fue bueno, sobre todo para la Negra ya que entra muy fácil en panic attack cuando no manejan con prudencia, sobre todo en lugares de cornisa como eran estos. A más o menos la mitad de la trepada, paramos en un mirador llamado Mirador del Sol, el cual tenía unos cuantos puestitos muy pintorescos que vendían artesanías. No compramos nada porque era un garrón hacer toda la excursión con las cosas en la mano, no daba. Llegamos a la cima, lo que ellos llaman El Filo y se acabó el asfalto, empezamos a transitar caminos de ripio ya bastante más rústicos de lo que venía siendo y el hecho de ir con una 4×4 se empezaba a sentir como cierta seguridad y confianza. El camino cada vez se puso peor, había subidas muy pronunciadas y no sólo eso, sino que las piedras que había en el camino eran intimidantes. Tony la tenía atada y la verdad es que siempre supo sortear todos los obstáculos que se nos pusieron adelante.

En un momento Tony estaciona y dice, bueno chicos, ahora tenemos aproximadamente una hora de caminata hasta llegar a la cascada llamada Salto del Tigre (había cierta connotación sexual ahí, pero se la dejé pasar). Cuando salimos de la camioneta nos dimos cuenta del frio que hacía, había no solo un frio terrible, sino que había un viento fatal. Por suerte nosotros bastante precavidos llevamos polars, camperas, guantes y gorros, los cuales nos fueron sumamente útiles en esas condiciones. La caminata se hacía sentir, era mucha subida y bajada sobre territorio no marcado, era casi meterse a campo travieso para llegar. Menos mal que Tony conocía el camino ya que era imposible saber dónde estábamos. Llegamos al salto y nos sorprendió una cascada totalmente congelada, solamente un hilo de agua corría desde su vertiente hasta el piletón que había abajo. Piletón que Tony dijo que en algunos lugares tenía hasta casi 12 metros de profundidad; ¡lo que es bastante! El piletón también estaba congelado en inclusive pudimos caminar sobre el hielo. Pero fuera de lo exótico que era eso, a mi me seguía llamando mucho la atención la cascada toda congelada, le saqué unas cuantas fotos hasta estar seguro que tenía las tomas suficientes para poder explicar o retratar a los demás lo imponente que era eso. El salto tiene alrededor de 30 metros, con lo cual, no es poco y lo hacía aún más imponente. Decidimos hacer campamento ahí para comer algo y para tomar unos mates muy necesarios ya que el frío se hizo sentir en toda la caminata. También era necesario descansar a que la vuelta iba a ser brava, ya que la mayor parte del camino de ida había sido de bajada.

Cuando estamos saliendo del salto y nos vamos alejando, Tony nos dice, miren, ahí hay un cóndor, no se cuantos de los que me conocen saben, pero a mí siempre me interesaron los cóndores, no porque me interese el animal en sí, sino por alguien a quien llaman El Cóndor. Fue increíble verlo planear. Tony nos explicaba que el cóndor es un animal por excelencia para planear, y que muchos transportes aéreos se inspiraron en él. Yo aproveché mi zoom 80-300 y configuré la cámara en ráfaga y pude obtener unas 30 fotos del cóndor, de las cuales seguramente haré limpieza de las que no salieron bien.

Luego de la agotadora caminata, pasamos por la casa de don Tono Albornoz, que es el dueño de esas tierras y Tony le tiró unos mangos, ya que Tony lucra con las tierras de Tono. Parece un justo negocio. La casa de Tono, estaba en el medio de la sierra y honestamente no sé cómo conseguía agua. NI me imagino luz o teléfono. Tony nos contaba que Tono muchas veces, en temporada, prepara un chivito y Tony para en la casa de él para comer. Honestamente debe ser una panzada total eso.

Emprendimos el regreso con un pibe de 15 años llamado Vidal, quien nos acompañó y mientras nos contaba historias de cómo eran las cosas ahí. Que el flaco iba a la escuela primara que había terminado hacía un año a caballo, y ahí se quedaba toda una semana ya que llegar era bastante complicado. También nos contó que jugaba al fútbol regularmente a 2000 metros de altura, y aparte, que podía jugar todo el día que no se cansaba. Yo me imaginaba el estado físico de ese pibe y ya quería verlo atrás de una redonda corriendo.

Sobre el filo, se encuentra una confitería a la cual decidimos ir por un refrigerio y aparte, para poder apreciar la vista fantástica que había desde ahí arriba. Con Tony y Vidal nos clavamos una cervecita, mientras la Negra se ajustició una porción de torta criminal de chocolate con un capuchino. La confitería me hizo acordar al parador que está arriba del Catedral, en Bariloche, no solo por la similitud de la construcción sino de las condiciones, un frío de locos, una vista fenomenal y muchos lugareños tratando de lucrar con turistas.

Volvimos de la excursión bastante cansados pero muy contentos de haber elegido esa salida. La verdad, el pasaje ya se había pagado habiendo visto eso.

Una de las cosas que yo más rescato de los viajes son las personas que uno conoce o se cruza durante un viaje, por corto que sea, y por cerca que sea de donde es uno. Esta vez no fue la excepción. En el hotel,
de noche había un señor llamado Gary con el cual nos detuvimos a hablar unas cuantas horas, el tipo con una vida repleta de experiencias, no titubeó en compartirlas con nosotros. El flaco era de Ituzaingó, lo echaron del trabajo cuando tenía 50 años y automáticamente quedó excluido del sistema. Se le dio la oportunidad de ir a trabajar a Merlo y viendo que el pibe dominaba el francés y el inglés sabía que no iba a tener dificultades y aparte se iba a sentir útil y activo nuevamente. Yo me ponía a pensar, un tipo que habla 3 idiomas está excluido… me dio un poco de escalofríos, pero entendí que vivimos en Argentina. Gary nos siguió contando muchas anécdotas, pero era evidente que en muchos momentos la había pasado mal ya que todas sus anécdotas tenían un tono lúgubre y tirando a muy pesimista. Igualmente disfrutamos mucho de sus cuentos y charlas.

El último día en Merlo lo utilizamos más que nada para descansar y boludear, teníamos que hacer el check out del hotel a las 10 de la mañana, pero por suerte negociamos con la gente, quedarnos medio día más. Lo bueno de esto es que la flaca que estaba a cargo me dice… si, no tengo problema con que te quedes, pero mirá que nosotros cerramos y acá no queda nadie. Solamente gente trabajando. Para entrar y salir vas a tener que usar “puertas alternativas”. No nos importó y nos quedamos solos en todo el hotel. ¡Increíble!

Como todo último día hicimos muchas compras de boludeces, pero la verdad, es que muchas estaban más que lindas y accesibles, sin que te partan el marulo por algo.

Merlo es una ciudad que tiene mucha atracción por jubilados, o sea, si uno va a buscar joda, desde ya que no es el lugar. Merlo de por sí solo tampoco vale la pena, pero hacer excursiones le agregan mucho valor y hace que sea un destino como para hacer base y luego de ahí hacer las excursiones tomándose el tiempo que uno quiera. Merlo también sin lugar a dudas es la capital del descanso, va todo muy lento y aparte, el horario de los negocios es tan acotado que no te queda otra que dormir.

Yendo de la cama a la Patagonia

¡Que viva la tecnología! En este momento estoy en el hotel de Villa la Angostura tirado en la cama, escuchando Zero 7 y escribiendo en papel este post. No hay que dejar de volver a las raices. Sospecho que cuando vuelva a contar con una máquina, podré publicar.

La mano viene así, la Negra sigue para atrás, hace 1 día que no come, sigue descompuesta y tiene que moverse a base de agua. Con toda la furia se puede clavar un té y una tostada, pero repito, eso es con toda la furia, lo ideal es que aguante hasta que se le vaya la descompostura y ahí arrancar a comer de nuevo. Es tema es que la descompostura no para, la negra se viene cuidando con las comidas, pero no para. Hace casi 2 semanas que viene así y tampoco le encuentran nada. Así que por el momento habrá que imponer el rigor de la dieta y que se cuide. Los efectos secundarios desde ya no deseados de esto es que está híper débil. Lo único que quiere es dormir y aparte se cansa con suma facilidad, o sea, todo lo contrario a lo que uno aspeira cuando está de vacaciones y más cuando todas las excursiones que se pueden hacer acá.

Luego del status actual, vamos a ver como fueron las cosas desde que llegamos. Habíamos publicado desde que había agarrado el auto en la estación de omnibus de Bariloche.

Nuestro primer destino era San Martín de los Andes. Habíamos armado el viaje al revés por 2 motivos:

1 – Era más barato
2 – Para tomar el bondi de vuelta ya estábamos en la misma ciudad y el riesgo de hacer mierda el auto en el ripio es mucho menor.

En informes de turismo de Bariloche nos mostraron las 3 turas con las cuales podríamos llegar a San Martin de los Andes y optamos por la de los 7 lagos la cual tiene 48 km de ripio. El ripio es letal, te pulveriza los riñones, te fastidia, impide que charles en el auto, incrementa los tiempos de viaje, incrementa el riesgo que hagas mierda el auto y te cansa por todos los costados.

El trayecto de los 7 lagos es muy lindo, hay miradores en donde el paisaje es mas que imponenete, pero como nos habíamos clavado 20hs de micro no estábamos súper entusuasmados con parar en todos lados, aparte, el camino de los 7 lagos lo volvíamos a hacer cuando vayamos desde San Martin de los Andes a Villa la Angostura.

El hostal de San Martín de los Andes era muy lindo, tiramos todo y fuimos a comer. Paramos en un restaurant tano llamado Martina Dúe, en donde sus dueños oriundos de Bologna, Italia, atienden el boliche. Las comparaciones con Amorinda, de Mar de las Pampas, no tardaron en llegar , la principal diferencia es que los de Amorinda son del Sur de Italia y mientras estos eran del norte. Gran diferencia.

Luego de comer opíparamente, dormimos como unos animalitos, teníamos mucho sueño. Al día siguiente empezamos con las excursiones, primero fuimos al puerto en donde sacamos unas fotos y a la mierda, muy lindo el lugar aunque estaba nublado y eso nos impidió disfrutar al mango. Luego de ahí nos fuimos para Chapelco, esperando que los medios de elevación estuvieran abiertos, pero no, estaban todo desolado, caían turístas paracaidistas como nosotros, pero no era gran cosa. Teníamos el dato de un mirador llamado Arrayán, aparentemente una gran vista y aparte mencionaron una casa de té. La vista desde el mirador es increíble, pero la casa de té, no tiene punto de comparación, escondido en el medio de la vegetación y las montañas, aparece una cabañita en donde preparan té locales y aparte preparan unas tortas criminales, yo pedí una porción de torta de manzana y tenía el tamaño de una rueda de tractor. Habían otras tortas así de violentas, pero luego había que manejar, así que preferí mantenerme despierto y no morir con una torta.

Si bien no habíamos arrancado con las comidas típicas onda jabalí o ciervo, ya nos habíamos pegado un par de panzadas para el campeonato. El sabor de las comidas es extremadamente fresco y eso me hace pensar por donde pasarán las cosas antes de llegar a Buenos Aires.

Si todo me sale bien … a Bariloche otra vez!

Y finalmente se hizo realidad “Cuando no me de mas el cuero para irme afuera, voy a ir al sur …” y desde San Martín de los Andes estoy escribiendo este post. El recorrido era llegar a Bariloche en bondi y luego en la misma estación de bondis agarrar un auto e ir a San Martin de los Andes.
El viaje en bondi bien, la Negra venía medio mal de la zapan, se había clavado una gastroenterocolitis entonces había que tener bastante cuidado con lo que comia. Como el servicio de Via Bariloche es a todo culo, estabamos expectantes de la cena caliente. Llega el morfi y me causó gracia el postre … era compota … claramente la Negra no estaba para arriesgarse.
Llegamos a la terminal de omnibus de Bariloche y vamos al sector de informes, estabamos un poco confundidos con el método de obtener el auto, porque Hertz, no tiene sucursal ahí y era mas o menos mirar a ver si habia un cartelito que decia Varela o algo. En informes me dicen que muy probablemente, me llamen por altoparlantes … yo mire como diciendo … sisi, altoparlantes, acto seguido … “Por favor, Diego Varela, acercarse a … Hertz te busca” Inaudito. Estaban los de Hertz ahí! Me dieron el auto y a viajar …
Nos subimos a un Gol negrito, y arrancamos rumbo a San Martin de los Andes, eran más o menos 4 hs de viaje, no importaba cual de las 3 rutas que optes vayas, son 4 horas, así que fuimos por la de los 7 lagos. No paramos muchas veces, pero pudimos sacar algunas fotitos, e inclusive la Negra estuvo manejando un poco sobre el ripio. Cosa de locos, ¿no?
Llegamos a San Martin y encontramos sin dificultad el hotel, bastante lindo por cierto, llamado El Duende Arbol, que queda en Rivadavia 1145. ¡La habitación tiene un hogar! Desafortunadamente no estamos en temporada, así que no lo pudimos usar, ¡pero ya con verlo me gusta!
Recorrimos un poquito la localidad y es preciosa, chiquita, mucha madera, hermosas fachadas, vista al lago, un puerto chiquito, montañas a rabiar, buena vegetacion, miles de restauranes de parrillas, mucha comida típica, alquiler de equipos de ski y chocolate artesanal. ¡No puedo pedir más!

Palpitando el Sur Argentino

Hace rato que no escribo nada, con justa razón, el trabajo me está consumiendo mayoritariamente todo el tiempo que tengo disponible. Lo uso con gusto el tiempo en el trabajo porque muchas veces logra darme satisfacciones, pero estando a dos semanas de mis vacaciones, creo que amerita un poco de dedicación al blog.

Si bien he ido a Bariloche, tenía 17 años y estaba en cualquiera, me acuerdo de las cosas realmente muy espaciadas, por otro lado, la chance de conocer más lugares siempre hace que la adrenalina empiece su recorrido.

Este va a ser un viaje de 10 días y sin demasiado esfuerzo en algunos aspectos, como por ejemplo, si bien puede ser que hablemos con turistas en inglés, nos vamos a poder manejar 100% en castellano. No hay que hacer cuentas de pasaje de moneda, que le multiplico por 4.38 y luego por 2 y lo dividio por 1.18. Nada, todo en pesos. Es un viaje en el cual quiero descansar, ya que ha sido un año complicado desde mis últimas vacaciones (que fueron gloriosas)

Estamos bastante intrigados con el clima, porque no tenemos demasiada exactitud de qué llevar a nivel pilcha, pero creo hará frío suficiente como para polar y camperita. El hecho que tenga disponibilidad del auto también me consuela ya que seguro tiene calefa.

La semana que viene seguramente iremos de compras, creo que venimos escazos de abrigo. Hoy pasamos por Montagne y no nos llamó mucho la atención, había camperas lindas que estaban solo 250 dólares. Paso, demasiado.

Ya estoy saboreando todos los ahumados que voy a comer, estoy con mucha expectativa y se que el sur no me va a dejar a gamba.

Hitchhiker

Que vago que estoy para escribir, pero no voy a perder la costumbre, todavía me queda un día del viaje a Salta y a pesar que fue solamente hace un mes. El viaje de vuelta desde Cafayate hasta Salta capital para pasar año nuevo tuvo muchos condimientos.

Cachamos el auto y a los pocos metros vemos una pareja haciendo dedo y decidimos levantarlos, una pareja oriunda de Córdoba, unos chicos súper bohemios que estaban viajando a dedo por todo el norte hasta llegar a Bolivia. Iban sin un rumbo fijo y más que nada a dónde los lleven sería finalmente su destino. Afortunadamente, nosotros queríamos hacer el camino sospechosamente similar a ellos así que pudimos compartir todas las formaciones rocosas que hay en el camino.

El conserje del hotel nos había tirado 300 nombres de las formaciones rocosas, que obviamente me fue imposible memorizar, parecía que me estaba tirando el equipo del Borusia Dortmund del 77, pero afortunadamente, las cosas están señalizadas y más fortuna aún, había un tour que estaba unos 25 minutos adelantados a nosotros, entonces cuando veíamos esa Defender, nosotros parábamos y seguíamos al tour o veíamos de donde venían.

De las formaciones rocosas, la más recomendable es sin lugar a dudas el Anfiteatro. Es un lugar circular con unas paredes muy altas en donde una banda toca folklore. La acústica es genial, me tiré en las piedras y me puse a disfrutar de la música y de la paz que impone ese lugar. No hay spa que pueda relajarme como lo hizo la naturaleza ese día.

Otras formaciones como La Garganta del Diablo y los Castillos hacen que uno se sienta estúpidamente diminuto, lo colores y el tamaño de las rocas son imponentes, por otro lado hay como un silencio el cual nadie quiere romper que hace que aún el paisaje sea más lindo.

El trayecto desde Alemanía a Cafayate es increíblemente lindo por los colores, formaciones rocosas y por la variedad que propone la naturaleza, es un camino que en algún momento lo tienen que hacer, no olviden de llevar agua y protector solar con ustedes ya que el sol es proporcionalmente despiadado como la naturaleza hace belleza con los paisajes.