Viajes por Estados Unidos

Viajando con un bebé

Estoy repitiendo destino luego de 10 años. ¡Cómo ha cambiado todo en este tiempo! A veces uno se conforma con haber ido a un lugar, pero luego vuelve a los 10 años y es totalmente distinto a lo que uno se acuerda. He vuelto de vacaciones a New York. La vez pasada cuando vine, todavía estaban esas dos torres colosales símbolo del imperio estadounidense. Hoy ya no están, pero están construyendo otras sospechosamente similares.

Este viaje es particular, ya que es el primero que hago con Connie, mi hija de ahora de 11 meses de nacido. Toda una experiencia el hecho de viajar con un bebe. Antes en el blog había pedido consejos sobre a dónde ir y medio que al final con la Negra hicimos lo que realmente teníamos ganas de hacer. Conocer una ciudad de lleno, caminarla, pasearla y tomar cientos de fotografías.

El viaje en avión consistió en dos etapas de 6 horas cada una. Fuimos desde Buenos Aires a Bogotá y luego de Bogotá a New York. El primer viaje fue realmente bueno, nos dieron asientos muy cómodos para Connie y se nos pasó rápido. El segundo fue un poco más tortuoso al principio, pero luego nos acomodamos y no nos amargamos ya que arrancábamos las vacaciones.

Cosas que uno debería saber si va a viajar con un bebé en avión. Llévese alimento para su hijo, ya que en el avión corre riesgo que le den maní o cualquier otro snack incomible por un bebé. Darle una mamadera cuando uno termina de abordar es buen negocio, el bebé no sufre en despegue del avión ya que seguramente esté dormido. Cámbiele los pañales antes de subir al avión y una vez que está volando, ármese de paciencia para tenerlo en sus faldas si no es que le pagó un asiento.

Nosotros por otro lado, viajamos con mi hermana que fue una gloria en el momento de ayudarnos cuando ni la Negra ni yo dábamos abasto con el cuidado de la beba.

En conclusión, Connie se portó muy bien en el viaje, no se fastidió y nos dejó descansar también. Es importante que mientras esté despierta, esté entretenida, sino ahí si se puede llegar a complicar.

La Estatua de la Libertad es una mentira

Uno de mis grandes aciertos en los viajes, sin lugar a dudas fue ir a Nueva York, y la verdad es que fui de pura suerte. Fue más o menos así, yo tenía pactado ya visitar algunos lugares que quería, entre ellos estaba Barranquilla (Colombia) y Miami (USA), luego de eso, quería ir a Amsterdam y recorrer algo más de Europa. Ese iba a ser mi segundo viaje a Europa y quería hacer algunas buenas ciudades.

Estaba en ese momento en Asatej, cuando hablaba con una de las chicas que atiende y se produce el siguiente diálogo:

Yo: Quiero ir de Miami a Amsterdam, ¿qué tenés?
Asistente: Uhm .. dejame ver .. uh, tenés un pasaje, pero está arriba de los 2000 dólares.
Yo: Aghh, ¡no puede ser! ¿No tenés nada más accesible?
Asistente: Dejame mirar … (tarda unos minutos luego de tipear mucho) Bueno, tengo lo siguiente: Miami – Charlotte – Nueva York – Reikjavic – Amsterdam.
Yo: Fijate si no tenés uno que también pase por Malasia.
Asistente: Sale 1400 dólares menos.
Yo: Dámelo ya.

Yo: Quiero ir de Miami a Amsterdam, ¿qué tenés?

Asistente: Uhm .. dejame ver .. uh, tenés un pasaje, pero está arriba de los 2000 dólares.

Yo: Aghh, ¡no puede ser! ¿No tenés nada más accesible?

Asistente: Dejame mirar … (tarda unos minutos luego de tipear mucho) Bueno, tengo lo siguiente: Miami – Charlotte – Nueva York – Reikjavic – Amsterdam.

Yo: Fijate si no tenés uno que también pase por Malasia.

Asistente: Sale 1400 dólares menos.

Yo: Dámelo ya.

El presupuesto es siempre condicionante del viaje y en este caso fue MUY condicionante. Luego que me emite el ticket me dice, tenés alrededor de 12 hs en Nueva York, así que vas a poder recorrer un poco.

Terminado el asunto del pasaje estaba muy emocionado con el viaje ya que iba a volver a Europa y en invierno, siempre tuve ganas de ir en invierno. Faltando unos días para el viaje, suena mi teléfono y era una gentil asistente de Asatej. Me dicen que el vuelo de NYC a Reikjavic se canceló y que el próximo disponible iba a ser 3 días depués de lo estipulado, ergo, tenía 3.5 días en New York. A partir de ese momento empezó a interesarme un poco más la ciudad.

Luego de haber pasado por Miami, tomé el vuelo a Charlotte y de Charlotte a NY, el avión llegaba al aeropuerto de La Guarda, que está metido adentro de la ciudad. Cuando estábamos llegando, el avión pasa a la altura del tope de las torres gemelas pero a viarios kms de distancia. Lo que vi ese momento por la ventanilla fue único. Ver NY de arriba es impresionante. A partir de ese momento, mi percepción sobre la ciudad ya había cambiado y ni siquiera había aterrizado.

Fueron muchas cosas las que hice en NY, pero voy a quedarme con la de la Estatua de la Libertad. Era casi una excursión obligada, aparte, te  decían que desde el Ferry que te lleva a la isla, tenés una de las mejores visuales de NY. Casualmente, ese día había una niebla infernal y desde

Estatua de la Libertad

Estatua de la Libertad

unos metros adentro del agua ni se veían las torres gemelas. ¡No se veía nada! igualmente aguardé con paciencia llegar a la isla. Llegados a la isla, para entrar a la estatua, tuve que hacer una cola infernal de turistas dispuestos a dejar su vida para entrar. Entré y había un detector de metales,pasé y obviamente sonó. Tenía puestos unos borceguíes de puntera de metal que hicieron que suene. Casi que me desvisten buscando qué era lo que tenía de metal, hasta que finalmente me saqué los borceguíes y pasé. Desde ya que todo el mundo me miraba como si fuera un delincuente, pero bueno, son las normas de seguridad.

Dentro de la estatua tenés dos instancias, una que es con ascensor y la otra que es una escalera caracol muy chiquita e incómoda. Cuando llegué a la parte de la escalera caracol, había que subir con cuidado ya que estaban familias enteras tratando de subir con chicos y aparte totalmente despistados al resto. Ideal para generar una avalancha de gente.

Llego al tope de la estatua y lo que se ve es lo siguiente: Un cristal rayado casi blanco del tamaño de la ventanilla de un auto, con un montón de gente apilada para ver y la realidad es que no se ve nada. No solo por la niebla que había sino porque el espacio y el ángulo que tiene la ventana hacer que ir a mirar por ahí sea directamente tiempo perdido. Igualmente, ¡no me arrepiento de haber hecho la excursión a la estatua!