Un espacio para pensar en viajes
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Las ventajas que no haya café en el estadio
Nov 24th
La gente que me conoce, sabe que soy una persona amante del fútbol, fuera de mi fanatismo por Boca Jrs, me gusta el fútbol en sí. Puedo estar horas viendo fútbol, cualquier liga, no me importa. Dada mi condición de hincha natural de fútbol, desde ya que he tratado de ir a todos los estadios que pude. No tuve demasiada suerte, pero fueron momentos que disfruté muchísimo.
Mi primer estadio internacional fue la del Bayern Münich, en ese momento estaba con un Argentino que había conocido en Viena y estábamos viendo qué hacíamos, en uno de esos diálogos de planificación de viajes, él me dice: “Yo me voy a ir a Salzburg, me interesa todo lo de Mozart”. A lo que yo le contesté: “Sí, me encanta Mozart, pero me voy a la cancha a ver el Bayern”.
Esto fue en el año 2001 y en ese momento Internet no era lo fuerte que es hoy en día, así que decidí caminar y me crucé con una casa de deportes en la cual, había decidido comprar la camiseta del Bayern Münich. Entro al negocio y ante mi sorpresa, encontré una camiseta de Boca. Boca acababa de ganar la Intercontinental al Real Madrid y se ve que hicieron negocio. Tomé con mucho júbilo la camiseta de Boca y después otra del Bayern y me dirigí hacia la caja. Me pongo a hablar con el cajero y le pregunté si al día siguiente jugaba el Bayern y me confirmó que sí, desde ya que le pregunté sobre logística y entradas y me dio la información necesaria.
Esto era pleno invierno y me subí al Metro que me llevaba hasta la villa olímpica, ya que en ese momento ahí es donde jugaba el Bayern antes del nuevo estadio. Me llamó la atención que en el mismo vagón, viajaban hinchas del Bayern (vestidos con los colores hasta la médula) y también hinchas del Bochum, equipo contra el cual el Bayern jugaba. Llegamos sin el menor inconveniente y fui a las boleterías a buscar mi entrada. Como había llegado muy temprano, la boletería estaba cerrada, así que fui a dar una vuelta por toda la villa. La villa es hermosa, había grandes recuerdos de la olimpíada y aparte, tenía una visión espectacular del hermoso estadio.
Una vez abierta la boletería, conseguí mi entrada que había salido en ese momento ¡6 dólares!. Me senté en mi butaca y a esperar. Cabe aclarar que era Enero y hacía un frío terrible en ese momento, entonces busqué comprar alguna bebida
Old Bayern Münich Stadium
para matar un poco el frío. Fui hasta un puesto y pedí en inglés café. La gente no hablaba demasiado inglés, pero me dieron a entender que café no tenían, sin embargo, yo veía que había un expendio de una bebida en donde cada vez que la servían salía humo. Sabía que eso estaba caliente y necesitaba eso. En eso, un gentil caballero del otro lado del mostrador me dice que tienen “Vino tinto caliente”. Sabiendo que eso me iba a aniquilar en un santiamén, no dudé en pedirme un vaso. El vino me sirvió para esperar en mi butaquita el partido.
El partido fue genial, muy entretenido, ganó el Bayern por 3 a 2 al Bochum. Lo gracioso fue, que yo cuando miro los partidos de fútbol, suelo gritar cosas bien futboleras, como “cruzala”, “toda”, “marcalo”, “patea”, cosas que también grité estando en la cancha y los hinchas alemanes me miraban como si fuera de otro planeta. Y bue, por algo dicen que los latinos somos pasionales, viendo esa tribuna, lo pude comprobar.
Paris – La ciudad de la luz
Nov 11th
Seguramente todo el mundo sabe de las cosas que hay en Paris, todo lo que hay por hacer y todo lo que hay por ver. Siempre vieron fotos de la torre Eiffel, Arco de Triunfo, el museo del Louvre, Les Invalides, Notre Dame y muchos otros íconos dentro de la ciudad. El post este va a ser más del lado lo que uno siente cuando está en Paris.
Confieso que he ido en 3 ocasiones y las 3 veces me impactó de la misma manera. La ciudad se vive mucho en la calle, tiene una vida increíble y que contagia. Todas las calles están inundadas de los cafetines con toda la gente en la vereda sentada al sol (si el clima acompaña) disfrutando de los cafés. La disposición de las sillas es curiosa con respecto a lo que yo estoy acostumbrado, están orientadas todas a la calle. Es decir, si vos vas con tu novia a tomar un café, no te sentás viendola a ella, sino que ambos se sientan y miran a la calle.
El barrio latino es muy colorido y muy bohemio, las calles están ocupadas por artistas que usan su talento haciendo retratos o paisajes vistosos en donde siempre se acercan los curiosos y por qué no, los amantes del arte en búsqueda de algunas de esas obras. La fisonomía de los artistas también denota horas de estar al aire libre concentrados con su trabajo y el contacto con la gente.
Otra cosa que recuerdo muy gratamente es el caminar desde el Louvre hasta el Arco de Triunfo por los Champs-Élysées. Basicamente es un recorrido en donde hay muchos jardines en donde hay reposeras para descansar o bien contemplar las fuentes, hay también algunas esculturas y un césped excelente para reposar. Al final de los jardines está la avenida que está plagada de comercios de ropa de primera línea. Es imponente cómo se ve el Arco ya que la avenida es perpendicular al mismo y se ve en todo su esplendor. Es gracioso, porque cuando estás lejos, parecería que el Arco tiene como “cabello”, pero resulta que cuando te vas acercando, te das cuenta que son un montón de personas que están posando sobre la terraza y efectivamente, el Arco no tiene cabello.
Ver Champs-Élysées en un mapa ampliado
Paris es una ciudad sobre la cual voy a volver a escribir varias veces ya que tiene muchos rincones dignos de ser recorridos.