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Yendo de la cama a la Patagonia

¡Que viva la tecnología! En este momento estoy en el hotel de Villa la Angostura tirado en la cama, escuchando Zero 7 y escribiendo en papel este post. No hay que dejar de volver a las raices. Sospecho que cuando vuelva a contar con una máquina, podré publicar.

La mano viene así, la Negra sigue para atrás, hace 1 día que no come, sigue descompuesta y tiene que moverse a base de agua. Con toda la furia se puede clavar un té y una tostada, pero repito, eso es con toda la furia, lo ideal es que aguante hasta que se le vaya la descompostura y ahí arrancar a comer de nuevo. Es tema es que la descompostura no para, la negra se viene cuidando con las comidas, pero no para. Hace casi 2 semanas que viene así y tampoco le encuentran nada. Así que por el momento habrá que imponer el rigor de la dieta y que se cuide. Los efectos secundarios desde ya no deseados de esto es que está híper débil. Lo único que quiere es dormir y aparte se cansa con suma facilidad, o sea, todo lo contrario a lo que uno aspeira cuando está de vacaciones y más cuando todas las excursiones que se pueden hacer acá.

Luego del status actual, vamos a ver como fueron las cosas desde que llegamos. Habíamos publicado desde que había agarrado el auto en la estación de omnibus de Bariloche.

Nuestro primer destino era San Martín de los Andes. Habíamos armado el viaje al revés por 2 motivos:

1 – Era más barato
2 – Para tomar el bondi de vuelta ya estábamos en la misma ciudad y el riesgo de hacer mierda el auto en el ripio es mucho menor.

En informes de turismo de Bariloche nos mostraron las 3 turas con las cuales podríamos llegar a San Martin de los Andes y optamos por la de los 7 lagos la cual tiene 48 km de ripio. El ripio es letal, te pulveriza los riñones, te fastidia, impide que charles en el auto, incrementa los tiempos de viaje, incrementa el riesgo que hagas mierda el auto y te cansa por todos los costados.

El trayecto de los 7 lagos es muy lindo, hay miradores en donde el paisaje es mas que imponenete, pero como nos habíamos clavado 20hs de micro no estábamos súper entusuasmados con parar en todos lados, aparte, el camino de los 7 lagos lo volvíamos a hacer cuando vayamos desde San Martin de los Andes a Villa la Angostura.

El hostal de San Martín de los Andes era muy lindo, tiramos todo y fuimos a comer. Paramos en un restaurant tano llamado Martina Dúe, en donde sus dueños oriundos de Bologna, Italia, atienden el boliche. Las comparaciones con Amorinda, de Mar de las Pampas, no tardaron en llegar , la principal diferencia es que los de Amorinda son del Sur de Italia y mientras estos eran del norte. Gran diferencia.

Luego de comer opíparamente, dormimos como unos animalitos, teníamos mucho sueño. Al día siguiente empezamos con las excursiones, primero fuimos al puerto en donde sacamos unas fotos y a la mierda, muy lindo el lugar aunque estaba nublado y eso nos impidió disfrutar al mango. Luego de ahí nos fuimos para Chapelco, esperando que los medios de elevación estuvieran abiertos, pero no, estaban todo desolado, caían turístas paracaidistas como nosotros, pero no era gran cosa. Teníamos el dato de un mirador llamado Arrayán, aparentemente una gran vista y aparte mencionaron una casa de té. La vista desde el mirador es increíble, pero la casa de té, no tiene punto de comparación, escondido en el medio de la vegetación y las montañas, aparece una cabañita en donde preparan té locales y aparte preparan unas tortas criminales, yo pedí una porción de torta de manzana y tenía el tamaño de una rueda de tractor. Habían otras tortas así de violentas, pero luego había que manejar, así que preferí mantenerme despierto y no morir con una torta.

Si bien no habíamos arrancado con las comidas típicas onda jabalí o ciervo, ya nos habíamos pegado un par de panzadas para el campeonato. El sabor de las comidas es extremadamente fresco y eso me hace pensar por donde pasarán las cosas antes de llegar a Buenos Aires.

Si todo me sale bien … a Bariloche otra vez!

Y finalmente se hizo realidad “Cuando no me de mas el cuero para irme afuera, voy a ir al sur …” y desde San Martín de los Andes estoy escribiendo este post. El recorrido era llegar a Bariloche en bondi y luego en la misma estación de bondis agarrar un auto e ir a San Martin de los Andes.
El viaje en bondi bien, la Negra venía medio mal de la zapan, se había clavado una gastroenterocolitis entonces había que tener bastante cuidado con lo que comia. Como el servicio de Via Bariloche es a todo culo, estabamos expectantes de la cena caliente. Llega el morfi y me causó gracia el postre … era compota … claramente la Negra no estaba para arriesgarse.
Llegamos a la terminal de omnibus de Bariloche y vamos al sector de informes, estabamos un poco confundidos con el método de obtener el auto, porque Hertz, no tiene sucursal ahí y era mas o menos mirar a ver si habia un cartelito que decia Varela o algo. En informes me dicen que muy probablemente, me llamen por altoparlantes … yo mire como diciendo … sisi, altoparlantes, acto seguido … “Por favor, Diego Varela, acercarse a … Hertz te busca” Inaudito. Estaban los de Hertz ahí! Me dieron el auto y a viajar …
Nos subimos a un Gol negrito, y arrancamos rumbo a San Martin de los Andes, eran más o menos 4 hs de viaje, no importaba cual de las 3 rutas que optes vayas, son 4 horas, así que fuimos por la de los 7 lagos. No paramos muchas veces, pero pudimos sacar algunas fotitos, e inclusive la Negra estuvo manejando un poco sobre el ripio. Cosa de locos, ¿no?
Llegamos a San Martin y encontramos sin dificultad el hotel, bastante lindo por cierto, llamado El Duende Arbol, que queda en Rivadavia 1145. ¡La habitación tiene un hogar! Desafortunadamente no estamos en temporada, así que no lo pudimos usar, ¡pero ya con verlo me gusta!
Recorrimos un poquito la localidad y es preciosa, chiquita, mucha madera, hermosas fachadas, vista al lago, un puerto chiquito, montañas a rabiar, buena vegetacion, miles de restauranes de parrillas, mucha comida típica, alquiler de equipos de ski y chocolate artesanal. ¡No puedo pedir más!

Palpitando el Sur Argentino

Hace rato que no escribo nada, con justa razón, el trabajo me está consumiendo mayoritariamente todo el tiempo que tengo disponible. Lo uso con gusto el tiempo en el trabajo porque muchas veces logra darme satisfacciones, pero estando a dos semanas de mis vacaciones, creo que amerita un poco de dedicación al blog.

Si bien he ido a Bariloche, tenía 17 años y estaba en cualquiera, me acuerdo de las cosas realmente muy espaciadas, por otro lado, la chance de conocer más lugares siempre hace que la adrenalina empiece su recorrido.

Este va a ser un viaje de 10 días y sin demasiado esfuerzo en algunos aspectos, como por ejemplo, si bien puede ser que hablemos con turistas en inglés, nos vamos a poder manejar 100% en castellano. No hay que hacer cuentas de pasaje de moneda, que le multiplico por 4.38 y luego por 2 y lo dividio por 1.18. Nada, todo en pesos. Es un viaje en el cual quiero descansar, ya que ha sido un año complicado desde mis últimas vacaciones (que fueron gloriosas)

Estamos bastante intrigados con el clima, porque no tenemos demasiada exactitud de qué llevar a nivel pilcha, pero creo hará frío suficiente como para polar y camperita. El hecho que tenga disponibilidad del auto también me consuela ya que seguro tiene calefa.

La semana que viene seguramente iremos de compras, creo que venimos escazos de abrigo. Hoy pasamos por Montagne y no nos llamó mucho la atención, había camperas lindas que estaban solo 250 dólares. Paso, demasiado.

Ya estoy saboreando todos los ahumados que voy a comer, estoy con mucha expectativa y se que el sur no me va a dejar a gamba.